Ceuta se viste de flamenca para preservar la Romería de San Antonio
ROMERÍA DE SAN ANTONIO
Cientos de fieles ascendieron hasta la ermita del Hacho para disfrutar del tradicional día en familia y demostrar que la devoción sigue viva
El centro de Ceuta estaba en silencio este jueves festivo a las diez de la mañana. A excepción de las señoras que, con faldas rocieras, descendían desde el Paseo de las Palmeras hasta la rotonda del Poblado Marinero para embarcarse en un breve viaje hasta la ermita de San Antonio. “Nos teníamos que haber puesto un mantoncillo o algo”, espetaba a su amiga una mujer en vaqueros. Unas de flamenca y otras adornadas solo con el sombrero de la hermandad, más de 100 mayores subieron a los dos autobuses dispuestos por el Centro del Mayor rumbo a vivir un año más la Romería de San Antonio.
Pilar lleva “ochenta años y medio”, o “toda la vida”, colocándose una flor en el pelo para acompañar al Santo del Monte Hacho. Con la falda rociera aún en la maleta, que promete colocarse en cuanto llegue a la ermita, asegura que aprovecha la romería para “cantar y bailar” todo lo que puede. Al igual que su amiga Pepi, es de esas que continúa portando comida y bebida desde su casa. “Llevo hasta unos callos”, añade. Reconoce que “las cosas han cambiado”. Ahora que la romería cuenta con un servicio de barra que surte de cervezas o montaditos a los peregrinos, las familias han dejado de llevar sus propios tentempiés.
“Ahora hay otro ambiente. La gente se ha acomodado. Pero antes era ‘exagerao’. Todo el mundo iba andando, nada de autobuses. Íbamos cargados de comida, manteles… Era lo que había”, explica con detalle Francisca González, quien, a sus 72 años, lamenta que los ceutíes no se vuelquen en mayor medida con San Antonio. Su padre se llama así, y para su familia, el 13 de junio era una fiesta. Ha dejado de ser lo mismo, como confirma su marido, Andrés, sentado a su lado en el autobús. Aun así, confiesan, la devoción por San Antonio persiste y es, añaden, incluso “mayor que la que se le tiene a San Daniel, que es el patrón”.
Para garantizar que los mayores disfrutan de la jornada, estuvieron acompañados por las trabajadoras sociales del Centro del Mayor, dependiente de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de Ceuta, Victoria Hernández, Lourdes Fernández y Miriam Mohamed. También por la coordinadora de actividades de la propia entidad, María Contreras. Pese a coincidir la romería en jueves y reconocer que muchos ceutíes se irían de puente, esperaban estas que el ambiente fuera de fiesta.
Virginia Jimena y Antonia Ortiz estaban preparadas para “darlo todo”. A las 12:00 horas daría comienzo la Misa de Romeros y ambas esperaron pacientemente su inicio. Fueron acompañando a la Hermandad desde la salida del simpecado, que tuvo lugar a las 10:00 en el Parque de San Amaro. Confiesan que es la primera vez que se visten de flamenca, pero esperan hacerlo el resto de años.
También con ambiente flamenco, las amigas Ana María y Pepa. En primera fila, no pensaban perderse un detalle de la misa, que estuvo oficiada por el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, junto al vicario de Ceuta, Francisco Jesús Fernández, y el párroco de la ermita, Johan José Araujo. Las amigas recuerdan aquellos años, cuando eran “jóvenes”, y disfrutaban de la Romería en familia, haciendo el camino con cestos llenos de comida en las manos. También han participado de la tradición romera, consistente en “posar el trasero” por unas losetas frente al altar mayor de la ermita para pedir al Santo “un novio”. “A nosotras San Antonio nos ha hecho un caos que no veas… Somos solteras. Eso sí, con la edad que tengo ya no quiero que me haga caso”, afirma entre risas una de ellas.
Tal es la creencia en tal tradición que una miembro del equipo de Protección Civil se animó a intentarlo por primera vez, con el apoyo del párroco de San Antonio, que pasó una mano sobre su cabeza para pedir que el Santo cumpliera sus deseos. Todo ante la atenta mirada de sus compañeras de profesión, que reían mientras inmortalizaban el momento. Alrededor se encontraban también algunos de los costaleros, que pasearían al Santo algo más tarde, a ñas 13:00 horas, tras el término de la misa. Fernando Sotomayor ya ni recuerda los años que lleva sacando a San Antonio en su tradicional recorrido por los aledaños de la ermita, pero han sido “muchos”.
Asegura que la devoción por el Santo del Hacho sigue presente, aunque algo menos entre la juventud. “Están empezando a implicarse ahora, pero cuesta trabajo. Encima, cae en día festivo y no suben tantos”, afirma. Juventud había entre los miembros del coro de la Hermandad del Rocío de Ceuta, encargado de musicalizar la misa. La mayor parte del repertorio estuvo dedicado a la Blanca Paloma, y dejaron para el final cuatro sevillanas en honor al ‘homenajeado’. Se sumaron al cante los reconocidos artistas andaluces Enrique Casellas y David Gutiérrez, asiduos en la ciudad autónoma durante sus fiestas.
Hasta la ermita de San Antonio se trasladaron también autoridades de la Ciudad y representantes políticos, quienes formaron parte del cortejo que acompañó al Santo durante su breve recorrido por los alrededores. Entre ellos, el presidente del Gobierno local, Juan Vivas, además de las consejeras de Cultura y de Servicios Sociales, Pilar Orozco y Nabila Benzina, respectivamente.
La delegada del Gobierno, Cristian Pérez, también se acercó. La Comandancia General de Ceuta estuvo representado por sus más altos mandatarios, Marcos Llago y Fernando Rocha. Por otro lado, se personaron la diputada de la Asamblea por Ceuta Ya!, Julia Ferreras, y el diputado por Vox, Juan Sergio Redondo.
Tras la misa, los costaleros se acercaron hasta San Antonio para portarlo sobre sus hombros en un recorrido que se prolongó durante poco menos de una hora. El Santo estuvo acompañado por la Banda de Música municipal Ciudad de Ceuta, que interpretó marchas de Semana Santa como ‘Pasan los Campanilleros’, ‘Coronación de la Macarena’ o ‘Virgen de las Aguas’. Fue después el turno de los panes de San Antonio. La tradición caballa marca que los panecillos entregados por la Hermandad a los fieles durante el 13 de junio deben ser reservados en un cajón hasta que el año siguiente, el día de San Juan, sean lanzados al mar.
Cuando los ritos eclesiásticos finalizaron, fue el turno de reponer fuerzas con las que disfrutar la amenización musical que la hermandad tenía preparada. El famoso cantante flamenco Raúle comenzó a actuar en la verbena preparada bajo la ermita al mediodía, atrayendo consigo una mayor presencia juvenil. Esa que tanto extrañan las generaciones que vivieron la Romería de antaño y que sueñan con caminos con menos comodidades y más comunidad.
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