Sánchez se olvida de Ceuta en su gira por África
POLÍTICA
El presidente del Gobierno centró su discurso en fomentar la migración regular, ordenada y estacional, además de en combatir las mafias. Ninguna es una solución real para lo que sucede en la ciudad autónoma actualmente
Aún con la resaca de la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Senegal, Gambia y Mauritania, son muchos los interrogantes sobre las medidas que plantea el Ejecutivo Central y su eficacia para atajar la grave crisis migratoria que afecta a Canarias e, incluso en mayor medida si se cuenta por extensión de territorio, a Ceuta. El mandatario centró su discurso en dos puntos: fomentar la migración regular y ordenada de personas (hasta 250.000) para incorporarse en empleos estacionales con el compromiso de volver a sus países, y luchar contra las mafias que propician las llegadas irregulares a Europa. Ninguna es una solución real para la ciudad autónoma actualmente, donde niños y mayores se lanzan al mar desde Marruecos sin que exista necesariamente una red que los controle.
La situación a nivel local sigue desbordada tanto de llegadas de migrantes mayores de edad al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que alberga actualmente a unos 820 residentes teniendo plazas para 512, como de menores. La cifras de niños no acompañados rondan los 500 y este enclave tiene una capacidad máxima para atender a 132. La gira de Sánchez por África ha dejado una sensación de vacío en la ciudad autónoma, según fuentes a las que ha tenido acceso este diario, ya que nada indica que el impulso de la migración regular y la lucha contra los traficantes de personas vaya a aliviar la situación de emergencia -y el problema de fondo- que se vive en Ceuta.
En 2001 España y Marruecos firmaron su convenio de colaboración para llevar a cabo una migración ‘circular’ para que los nacionales del país alauí pudieran venir a trabajar de forma regular y durante un periodo de tiempo cerrado. El ejemplo son las conocidas 'temporeras' que llegan a territorio nacional durante los meses que dura la campaña de las fresas en Huelva. Entró en vigor en 2005. Fuentes consultadas por este diario que estuvieron en el área de políticas migratorias de la Junta de Andalucía hasta 2019 explican por qué esto no ha sido nunca una solución real para el tipo de inmigración que está llegando a Ceuta.
“Al final se hace un filtrado de gente que tenga arraigo en Marruecos. Suelen ser mujeres, de edad avanzada, con hijos y familia. Es evidente que les interesa ganar un dinero aquí unos meses y después volver a su casa con los suyos”, explican. En Ceuta las llegadas de estos meses - y los últimos tiempos- que están propiciando una sobresaturación tanto en el CETI como en los centros de menores son especialmente de jóvenes y niños que buscan quedarse en España ante la situación precaria y las pocas oportunidades que ofrece el país vecino.
A pesar de ello, el impacto, según las cifras que ofrece el Gobierno, tampoco está siendo significativo desde entonces. España tiene convenios para impulsar este tipo de inmigración circular con siete países: Senegal, Uruguay, Argentina, Honduras, Colombia, Ecuador y Marruecos. En lo que va de año, dicen los datos oficiales, solo 20.515 trabajadores han venido con este convenio.
Durante el viaje del presidente por África también se sumaron a la lista Gambia y Mauritania. Senegal, que ya estaba incluido, solo ha traído a España de forma regular a trabajar en empleos estacionales a 141 nacionales, según datos del Gobierno que ofreció hace unos días el diario EL MUNDO.
Javier Celaya, diputado del Partido Popular por Ceuta en el Congreso, tiene claro que el viaje de Sánchez a África en un principio tenía buenas intenciones, pero piensa que “ha tenido una ejecución desafortunada”. “Él ha tratado la situación que afecta a Canarias y nosotros -la ciudad autónoma- tenemos un problema migratorio que viene directamente de Marruecos”, recalca.
El diputado ceutí recrimina al presidente que haya causado “una confusión absoluta” al anunciar en su primer día que España necesita la mano de obra de 250.000 migrantes hasta 2050. “¿Hasta qué punto está provocando un efecto llamada? Transmite desde estos países que no hay ningún problema. Que tenemos todavía capacidad para atraer a más gente”, declara. Celaya también recuerda la -todavía pendiente- regulación de extranjeros en situación irregular que hay en el país. “Se habla de entre medio millón y 700.000 personas. Se aprobó en el Congreso y las Cortes. Teniendo eso aún por hacer, decir que vengan 250.000 no tiene mucho sentido”, sostiene.
Luchar contra el tráfico
Después del revuelo causado por las declaraciones de Sánchez nada más llegar a Mauritania, el presidente endureció su discurso y dió un giro drástico al guión. Desde Senegal, donde cerró la gira africana, expresó la importancia de que los inmigrantes que están en España de forma irregular retornen a sus países de origen. Una línea en consonancia con la de los dirigentes del PP. Insistió en la necesidad de luchar contra los traficantes de personas que propician las duras travesías de los subsaharianos hacia Europa y las rutas vía marítima que acaban con miles de vidas cada año perdidas en el océano.
En este punto, el discurso de Sánchez tampoco estuvo dirigido a la situación de emergencia que vive Ceuta en la actualidad. Más que “crisis política”, Celaya define lo que se ha vivido las últimas semanas en la ciudad autónoma como una “crisis migratoria que afectó también a Castillejos”, adonde llegaban decenas de jóvenes y niños de otras partes del país para lanzarse al mar aprovechando la niebla y la noche y alcanzar la Bahía Sur. Aunque existan, el conflicto actual no tiene que ver directamente con las mafias. Solo hay que ver a los jóvenes echándose al mar ataviados con aletas y neopreno para corroborar que no tienen una red detrás.
“Esta gira del presidente por África a Ceuta en concreto no la ayuda en nada. Se debería favorecer una buena relación con Marruecos. Es verdad que las últimas semanas estamos viendo cómo están colaborando. Hay que reconocer que ha sido un socio leal, pero no siempre es así. La actitud de la Gendarmería cambia como cambia el viento. Se debe hacer un esfuerzo para que acepten las devoluciones de todas las personas que entren desde el país vecino de forma irregular, sean de la nacionalidad que sean”, señala.
La gira de Sánchez por África de tres días ha estado repleta de polémicas, cruce de acusaciones entre los dos partidos políticos mayoritarios del país y cambios de guión. Fomentar la migración circular y luchar contra el tráfico de personas son opciones que están encima de la mesa y son las que ha resaltado el mandatario.
Pero, apunta Celaya, la reforma de la Ley de Extranjería -con una serie de requisitos que piden los populares- la agilización de los trámites para derivar menores entre comunidades, las partidas presupuestarias por parte del Estado para atajar la emergencia migratoria, el apoyo de la Unión Europea o la tan esperada Conferencia de Presidentes son aspectos clave y que “sí mejorarían” la situación que se vive en la ciudad autónoma.
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