Ceuta Acoge: “La migración se debería tomar como riqueza e intercambio cultural, no como amenaza”

MIGRACIONES

La asociación enfocada en la lucha de los derechos de las personas migrantes presenta los proyectos en los que trabaja, como sus clases de alfabetización a mujeres en situación administrativa irregular o su trabajo con residentes del CETI

FOTO S.C.
FOTO S.C.

La asociación Ceuta Acoge, especializada en el trabajo con personas migrantes y delegación en la ciudad autónoma de Andalucía Acoge, retoma este octubre su proyecto en solitario de clases de español y alfabetización para mujeres migradas que no tienen regularizada su situación administrativa. Además de este proyecto, realiza otros cinco conjuntos con otras entidades sociales: dos de sensibilización de la sociedad de acogida, uno de trabajo con las personas internas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, otro con las personas recluidas en el Centro Penitenciario de Fuerte Mendizábal y otro destinado a mujeres en riesgo de exclusión o posibles víctimas de violencia de género. En este sentido, la coordinadora de Ceuta Acoge, Marina Pérez, ha detallado las actuaciones de la organización en estos ámbitos y también ha compartido lo que supondría que la asociación se federe finalmente dentro de Andalucía Acoge, lo que les daría “una mayor autonomía” y los igualaría con el resto de organizaciones federadas que componen la red para “cerrar el círculo”. Además de los proyectos compartidos con otras entidades sociales, la asociación trabaja en red al formar parte de la plataforma EAPN, así como participando en la mesa de Protección Internacional de ACNUR.

Ceuta Acoge se constituyó como asociación y como delegación de Andalucía Acoge en 2017, momento en el que comienza con los proyectos conjuntos anteriormente referidos. De acuerdo con su coordinadora, en esta federación de organizaciones que luchan por los derechos de las personas migrantes en España “digamos que faltaba esa mirada” ceutí “para completar la frontera sur”, pues la federación ya contaba entonces con asociaciones localizadas por toda Andalucía y también en Melilla. Ceuta Acoge trabaja con personas contratadas y también voluntarias; concretamente cuentan con un perfil jurídico, tres perfiles sociales y una persona encargada de la administración económica. En cuanto a las personas voluntarias, hay cuatro que componen la junta directiva –presidenta, tesorera, secretaria y vocal- y otras tres colaboradoras externas más enfocadas en las actividades y proyectos que desarrolla la asociación. En este sentido, la coordinadora reconoce que “el voluntariado cuesta” porque la gente, “como es normal”, quiere trabajar, por lo que no siempre es fácil que las personas voluntarias adquieran “ese compromiso” con la labor del voluntariado.

El proyecto propio de clases de alfabetización a mujeres que se encuentran en situación administrativa irregular lo comenzaron en enero de 2024, y tras el parón de verano lo retoman este octubre. Lo realizan a través de su equipo de voluntariado, y Pérez destaca al respecto que nació como “una necesidad” para la población en Ceuta, hasta el punto de que cuentan con una lista de espera de 50 personas que esperan recibir estas clases. Esta necesidad responde a la alta demanda de inclusión social de estas mujeres, muchas de las cuales nunca han tenido la oportunidad de ir a la escuela. Ellas no tienen su situación administrativa regularizada, por lo que no pueden acceder a ninguna clase reglada y eso dificulta sus posibilidades de mejorar su dominio del idioma. En una reciente nota de prensa, Ceuta Acoge destacó el beneficio psicosocial del empoderamiento que las mujeres experimentan en estas clases, así como el fortalecimiento de su autoestima. Además de centrarse en el aprendizaje del lenguaje, en las clases imparten contenidos transversales como la igualdad de género o la educación medioambiental, aspectos “clave para la inclusión de mujeres que provienen de culturas con estructuras patriarcales”.

Trabajo en red

En cuanto a los proyectos que comparten con otras entidades sociales, Ceuta Acoge participa en dos dirigidos a la sociedad de acogida, “la población autóctona” ceutí. Uno de ellos se llama Stop Rumores, que trabaja en la erradicación de estereotipos negativos, los prejuicios y la discriminación contra las personas migrantes; mientras que el otro, denominado Owo, se enfoca en “todo lo referido al aumento de los discursos de odio” y en intentar prevenirlos.

Por otra parte, con el proyecto Faguas atienden a mujeres en riesgo de exclusión, a posibles víctimas de violencia de género y a mujeres que se encuentran en una situación irregular sobrevenida “sobre todo por la caducidad de los pasaportes”: “Al no poder renovarlos ni en Marruecos y teniendo que viajar a la Península, se quedan en situación irregular y esto les imposibilita seguir renovando su permiso de residencia”, explica la coordinadora.

En cuanto al proyecto que realizan en la prisión, en él trabajan con población reclusa que se encuentra tanto en régimen de segundo grado como de tercer grado (o semilibertad) a través de talleres de alfabetización, ocio y tiempo libre, y también talleres formativos o de capacitación. Con las personas reclusas en régimen de semilibertad realizan actividades culturales al poder salir de las instalaciones penitenciarias, situación que la asociación aprovecha para “trabajar todo lo relacionado con Ceuta y la contextualización” y situación de la ciudad.

Convivencia y riqueza

Por último, en el proyecto del CETI tienen “tres grandes líneas de actuación” con las personas internas del Centro: una es la formativa, otra es la de ocio y tiempo libre y contextualización, y otra consiste en dar un protocolo de información en materia de extranjería. Preguntada por la situación de sobreocupación del Centro en los últimos meses y cómo les afecta en su trabajo, la coordinadora de Ceuta Acoge reconoce que, aunque han vivido “otras situaciones de sobreocupación mucho mayores”, actualmente el CETI “no cuenta con la infraestructura para dar respuesta a una acogida digna”. En este sentido, el hacinamiento de los internos “se nota en los problemas de convivencia” en los espacios comunes de la infraestructura “como en las duchas o en los baños”, lo que “genera un malestar entre los residentes” y también dificulta el trabajo de la asociación en el centro penitenciario.

FOTO S.C.
FOTO S.C.

Finalmente, Marina Pérez ha sido preguntada por el hecho de que por primera vez sea la inmigración el principal problema de la población española según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Reconoce que en Ceuta, al tratarse de un territorio fronterizo, puede que se perciba la migración “como una amenaza”, pero considera que “a la hora de la convivencia no debería ser así, ya que se debería tomar como una riqueza y un intercambio cultural” en su lugar: “Yo creo que las migraciones han existido siempre, y por muchas barreras que se le pongan, al final van a seguir existiendo porque el movimiento de personas es totalmente lícito y todo el mundo tiene derecho a buscarse una vida mejor en unas condiciones dignas”, concluyó la coordinadora.

Sigue el canal de El Pueblo de Ceuta en WhatsApp. Pincha aquí, dale a SEGUIR y encontrarás toda la actualidad informativa de la jornada ceutí

También te puede interesar

Lo último

stats