¿Hay más cáncer de mama que antes?, ¿es peligroso el sujetador o dormir boca abajo?, un doctor responde
CÁNCER DE MAMA
El investigador de la Universidad de Salamanca, Atanasio Pandiella, que clausuró los actos de ACMUMA por el ‘mes rosa’, explica a los ceutíes desde qué edad es necesaria la autoexploración, cuáles son los factores de riesgo o cuándo habrá una cura para la temida enfermedad
En la mañana de este jueves, dos personas llamaron a la puerta de la Asociación Ceutí de mujeres Mastectomizadas (ACMUMA). Era su primera vez, ambas fueron recientemente diagnosticadas con cáncer de mama. En los últimos días, “es raro” que al menos una mujer no se persone en el edificio de la calle Teniente Olmo en busca del apoyo que ofrece la entidad. “Desde agosto nos habrán contactado 12 o 14 personas. Es mucha gente y cada vez son más jóvenes. En una ciudad con población de 85.000 habitantes esto es un poco agobiante”, expone la presidenta de la asociación, Hilda Castro, sentada en uno de los sofás acolchados que decoran la sala de reuniones de la sede.
Frente a Castro reposa un viejo conocido suyo, el doctor Atanasio Pandiella, que estudia el cáncer de mama y ovarios en el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de la Universidad de Salamanca. Asiduo en los eventos que organiza ACMUMA, Pandiella volvió a protagonizar una de sus conferencias junto a la oncóloga Begoña Jiménez, encargados ambos de ofrecer la charla ‘Avances en la investigación sobre el cáncer de mama’, que clausuró los actos celebrados por el ‘mes rosa’ en Ceuta.
Horas antes de subir al escenario del salón de actos de las Murallas Reales, el doctor conversó con El Pueblo de Ceuta para ahondar en la situación que atraviesa actualmente la enfermedad en cuanto al diagnóstico y al tratamiento. También para contribuir a la concienciación sobre la importancia de la prevención y para confirmar y desmentir esos mitos que preocupan a la sociedad. ¿Es el picor en las mamas un indicador de que algo no va bien?, ¿puede ser perjudicial el uso de sujetadores con o sin aros?, ¿y dormir boca abajo, con los pechos bajo presión?, ¿cuáles son los verdaderos factores de riesgo?, ¿ha aumentado la prevalencia del cáncer de mama entre la población más joven?
Mitos y riesgos reales
Como mujer, Hilda Castro tiene un mensaje claro para todas sus iguales en cuanto al género: “Es muy importante que os hagáis vuestras palpaciones, que os miréis al espejo para ver si el pecho cambió, si hay alguna señal. Sobre todo, la gente joven, porque estoy viendo que el cáncer no tiene edad”. Recuerda Castro que, “hace muchos años”, cuando asistió a sus primeros congresos sobre cáncer de mama “no había más que gente mayor”. Ahora “es todo lo contrario, mucha gente joven”. El experto allí presente, frente a Castro, lanza un mensaje de tranquilidad.
“No hay ningún dato que nos haga pensar que la incidencia de cáncer de mama ha cambiado en los últimos años”, afirma Pandiella, quien explica que “lo que sí ha cambiado es que se detecta más”. Relata que, durante sus charlas divulgativas, suelen preguntarle por qué hay ahora más cáncer que antes. Siempre responde aludiendo al principal factor de riesgo del cáncer: la edad. “Afortunadamente, ahora vivimos más, por lo tanto, hay más detecciones de cáncer, y más precoces”, aclara. Asegura que una de las “quejas” más comunes de los investigadores es que “ahora las muestras de pacientes para analizar son cada vez más pequeñas”, por lo que tienen “más dificultades” para “analizar las muestras”.
“El cáncer de mama puede ser indoloro y manifestarse por un bulto que tú tocas en el pecho, pero también de otras maneras clínicas”
“O sea, que no hay una epidemia, digamos, de cáncer de mama. No hay datos que lo avalen, pero sí hay ciertos factores de riesgos de los cuales hay que ser conscientes”, advierte. Se refiere a aquellos factores evitables, que la ciudadanía (que no solo las mujeres, ya que los hombres, aunque menos, también pueden padecer cáncer de mama) puede prevenir, aunque hay otros, como la edad, inevitables. “No podemos evitar cumplir años, pero hay conductas que sí podemos obviar para prevenir. No se le puede aplicar a todo el mundo, pero sí a ciertas mujeres”, introduce. Por ejemplo, “la obesidad es un riesgo”. La falta de ejercicio también aumenta el riesgo de contraer la enfermedad. Aunque el tabaco, que es peligroso para otros tipos de cáncer o enfermedades cardiovasculares, no se ha demostrado que tenga un vínculo directo con el de mama.
Sí se ha demostrado que hay “un pequeño vínculo” entre el cáncer de pecho y el consumo de alcohol, el cual hay que “intentar moderar”. Desmiente el mito de la peligrosidad del azúcar, que se vuelve factor de riesgo cuando es consumida en exceso, pero que, de forma moderada, es “necesaria” para el organismo. Otro mito es la relación entre cáncer y el uso de sujetadores o presionar el pecho contra el colchón cuando se duerme boca abajo. “Ha habido algunas noticias al respecto, pero, científicamente hablando, no hay ninguna razón que nos haga sospechar que llevar alguna prenda determinada o dormir boca abajo, con el pecho presionado, esté relacionado con el cáncer”, asegura.
Sí reconoce que, en caso de usar sujetadores que han sido lavados con productos químicos, es posible que surjan irritaciones cutáneas. “Si algo nos molesta, si nos causa desconfort, ¿por qué vamos a llevarlo?”, recomienda. Es común también oír que el picor en los pechos es sinónimo de cáncer, lo cual es matizado por el investigador. La picazón es, a veces, signo de “alteraciones en la mama, que deben mirarse y analizarse”, aunque asegura que “lo más normal es que no sea cáncer de mama”, “pero el pecho puede estar avisando de que tiene algo ahí y, por tanto, hay que mirarlo”. Informa, por tanto, de que el cáncer de mama no solo se manifiesta a través de los bultos.
La autoexploración
“El cáncer de mama puede ser indoloro y manifestarse por un bulto que tú tocas en el pecho, pero también de otras maneras clínicas”, explica Pandiella. En cuanto al bulto, profundiza en la forma de detectarlo. Al tocar el pecho, debe sentirse como “una lentejita o un garbanzo”, tener la sensación “de un garbanzo dentro de una bolsa de arena, encontrar ahí algo duro que es diferente a la arena de alrededor”. Aunque avisa de que “muchas mujeres que no tienen cáncer de pecho sí encuentran a veces alguna induración, que es un quiste”, el cual “no tiene mayor dificultad”.
Las otras manifestaciones del cáncer de mama pasan por el enrojecimiento de una zona del pecho, “como si te hubiera picado algo”, o notar una especie de “piel de naranja, un poquito diferente, quizás más dura, más arrugada de lo normal”. Puede notarse también “picazón, escozor, cuando está más hacia adentro”. “Puede haber algo de supuración en el pezón, que normalmente no es cáncer de mama, puede tratarse de otro tipo de infección, pero hay que mirarlo, analizarlo”, continúa.
Insiste el doctor en la necesidad de lograr siempre el “diagnóstico precoz”. “Hay que hacer un esfuerzo para diagnosticar el cáncer de mama cuanto antes mejor. Si se detecta cuando está todavía confinado a la mama y se opera, se cura. El problema es cuando está avanzado”, explica. De ahí la relevancia de “las campañas” informativas para prevenir el cáncer, como las que desarrolla ACMUMA, a la que Pandiella expresa su agradecimiento no solo por el “apoyo económico” que brindan a su centro de investigación desde hace más de 10 años, sino también por la concienciación social.
Insiste en la necesidad de autoexplorarse, también entre la juventud, para alcanzar el “diagnóstico precoz”. “Hay que hacer un esfuerzo para diagnosticar el cáncer de mama cuanto antes mejor. Si se detecta cuando está todavía confinado a la mama y se opera, se cura. El problema es cuando está avanzado”, explica. De ahí la relevancia de “las campañas” informativas para prevenir el cáncer, como las que desarrolla ACMUMA, a la que Pandiella expresa su agradecimiento no solo por el “apoyo económico” que brindan a su centro de investigación desde hace más de 10 años, sino también por la concienciación social.
Según el investigador, las personas jóvenes están más concienciadas sobre la relevancia de hacerse exploraciones. La autoexploración, comenta, “como no cuesta nada, se puede realizar desde se desarrollan las mamas”. Aunque reconoce que para algunas es complicado debido a la forma de sus pechos: “Cuando tienen cierto volumen o la tienen un poco más dura es difícil encontrar el bulto si está muy metido dentro. Ante eso, poco se puede hacer, aparte de someterse a resonancias, que son más sensibles que la propia ecografía”. Está demostrado por la Sociedad Europea de Oncología Médica que la mamografía “es eficaz para prevenir muertes por cáncer de mama entre los 50 y los 69 años”.
“En base a una extrapolación de datos epidemiológicos disponibles desde 1960 hasta 2010”, el cáncer de mama estará controlado en 2050"
Después de los 69 años, explica el doctor que es necesario someterse a mamografías. ¿Cuándo se debe hacer una mamografía antes de los 50 años? “En algunas circunstancias. Por ejemplo, cuando hay una historia familiar importante de cáncer de mama, cuando se sabe que hay un factor genético”, aclara. Lo ejemplifica a través del caso de Angelina Jolie, que tuvo cáncer de pecho y se lo hizo porque su madre había sufrido de cáncer de ovarios. Se recomienda una mamografía cada dos años a partir de los 50 años, “pero en el caso de que haya mayor riesgo de desarrollar un cáncer por algunos de los otros factores, a partir de los 30 hay que controlarse bien, incluso antes”.
Sobre todo, insiste en la importancia de la autoexploración: “Pero la mujer debe de intentar autoexplorarse, y, por favor, a otras mujeres que estén oyendo este diálogo que estamos manteniendo les pido que se mentalicen y que convenzan a sus amigas, a sus mamás, a sus hijas, a hacerse esta autoexploración, que es simple y puede ayudar a detectar de manera efectiva el cáncer de mamá”.
La esperanza
“Debo decirte también que me llena de satisfacción y de fuerza. a mí y a otros investigadores. ver los avances que hemos conseguido en los últimos años y que han llegado a la clínica. Que permiten que mujeres con cáncer de mama hoy estén vivas y lleven adelante su familia”, expresa. Presume de que “en 10 años” han sido capaces de desarrollar nuevos tratamientos para cuando fallan otros, que “están manteniendo controlada la enfermedad en pacientes jóvenes”. Son tratamientos personalizados que se conocen como “medicina de precisión”. Permiten “catalogar a los pacientes en base a las alteraciones moleculares que tengan sus tumores”.
“Sabemos que cada paciente es diferente. Las alteraciones moleculares de cada tumor son diferentes, y tenemos que definir bien esas alteraciones para poder tratarla de manera más eficaz con fármacos que actúen sobre esas alteraciones”, explica. Asegura que el “apoyo de la sociedad civil” a través de entidades como ACMUMA ofrece a los investigadores “las ganas” para continuar pese a los contratiempos, como las dificultades de financiación.
Lamenta que no haya habido un gran aumento de financiación a la investigación tras lo vivido con la pandemia de Covid, pero los estudios, tanto a nivel de diagnóstico como de tratamiento, siguen su curso. En cuanto al diagnóstico, se encuentran desarrollando métodos “cada vez más precisos, más sencillos de diagnosticar de manera precoz”. Pretenden que dejen de ser necesarias las mamografías y la autoexploración, y crear un sistema de detección por sangre, a través de análisis. Lleva el nombre de “biopsia líquida”, una metodología en la que “se está trabajando mucho, no solamente para cáncer de mama, sino para otros tipos de cáncer que afectan a la mujer, como cáncer de ovarios o cáncer de páncreas, que son tumores a veces no simples de detectar en estadios precoces”.
Con respecto al tratamiento, se está trabajando “de manera intensa” para desarrollar nuevos fármacos, nuevos tratamientos para aquellos tumores de pacientes que son resistentes a los fármacos convencionales. Según los cálculos estimados por el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de la Universidad de Salamanca, “en base a una extrapolación de datos epidemiológicos disponibles desde 1960 hasta 2010”, el cáncer de mama estará controlado en 2050. “Siempre y cuando no existan circunstancias especiales como el Covid, eso no podemos predecirlo, u otras que impidan que se investigue más”.
“Si analizamos los datos recientes, seguimos pensando que aquí a mitad de siglo el cáncer de mama podría estar controlado, pero, lógicamente, tenemos que seguir investigando, porque si nos paramos ahora de investigar, nos quedamos donde estamos. No hay otra manera de vencer al cáncer que no sea a través de la investigación”, concluye.
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