Asociación EXMENAS: "Lo que afecta más a la convivencia es el racismo, no es la persona migrante"
POLÍTICA / MIGRACIONES
El presidente de la organización, Ismail El Majdoubi, apuesta por “alejarse de la exageración” a la hora de abordar contextos migratorios complejos y cambiantes, así como el uso del enfoque de derechos al atender a las personas que cruzan la frontera
Ismail El Majdoubi es mediador social y fundador de la Asociación EXMENAS. Nació en la localidad vecina de Castillejos (Marruecos) y cuando era adolescente cruzó primero la frontera del Tarajal y luego escondido bajo un camión hacia la península, en donde pasó por siete centros de acogida para menores.
En 2019, ya en la capital, fundó la asociación, en una situación “tóxica” y “alarmante” en la que los menores extranjeros se convirtieron en el “foco de atención en sentido negativo” de parte de las fuerzas políticas en liza y de la prensa.
En su discurso aborda tanto la situación de la población de Castillejos como la de los adolescentes que han migrado solos a España y también la de los extutelados que han pasado a la mayoría de edad.
Pregunta.- Ismail, naciste, según tus propias palabras, en un barrio popular y marginado de Castillejos (Marruecos). ¿Qué te llevó a salir de allí y venir a España? Creo que no lo consultaste con tu familia a la hora de cruzar. ¿Siempre te han apoyado en esta decisión?
Respuesta.- No, no me han apoyado y ha sido una decisión solitaria, y los motivos son muy claros: aspirar a otras posibilidades de vida y apostar por la autonomía y por el desarrollo personal y profesional entre otras cuestiones.
P.- Con el cierre de la frontera desde el Covid-19 Castillejos ha cambiado mucho y se encuentra en una situación económica mucho peor. ¿Cómo lo estáis viviendo, tú y tu entorno?
R.- Efectivamente, Ceuta y Castillejos siempre han dependido la una de la otra. La población de Castillejos ve la frontera de Ceuta como una fuente de ingresos fundamental, y para la mayoría de ellos era la fuente absoluta, la única. Eso creaba que en esa localidad, en Castillejos, a la administración no le preocupaba la gente, como que no demandaba mucho al Estado porque dependía de una frontera. Básicamente, tenía esa libertad de no depender del Estado. El Estado no era el que creaba los trabajos allí, sino el caos de la frontera, el contrabando y el descontrol. También es una cosa que tenía que pasar porque no estaba estructurado. Era algo que, para mí y para la población, igual hacía que viviéramos en una burbuja. La ciudad se mantiene igual y no hay más servicios; hay más población, pero no hay recursos suficientes. No hablo de actualmente, sino de cuando yo estuve ahí.
P.- Y, ¿cómo es la situación actualmente?
R.- Ahora es otro contexto totalmente diferente y no podemos tratar las migraciones con el mismo contexto porque ha cambiado. Actualmente, cuando nos referimos a Castillejos, la situación social la sufre la población independientemente de que haya gente que salga y que emigre de Castillejos. Es una de las consecuencias, aunque no tenga por qué ser la más destacada. Hay que alejarse de la exageración. A mí, por ejemplo, si no me llaman un día, me escriben a EXMENAS o a mí personalmente, de la radio o de la televisión con el mismo rollo: ‘Que si en qué falla Marruecos, etc.’. Claramente, la colaboración de Marruecos con la Unión Europea y con España no es gratuita. No es gratuita, no a nivel de que den pasta a Marruecos, porque claramente ese no es un trabajo que se haga gratis. Digo que, como consecuencia de esa colaboración, la parte local, la gente normal o civil, no entiende por qué se militarizan las fronteras, por qué hay más control ni por qué hay más presencia de las fuerzas del Estado.
Entonces, las consecuencias de esta colaboración son las que se están viendo actualmente. La población de Castillejos, y yo me incluyo, se siente molesta, porque no es que toda la población de Castillejos se quiera ir. Ya sabemos, esto viene de la exageración. A la población local, independientemente de que quiera irse o quedarse, esta colaboración o esta cooperación le está afectando a los derechos personales y a las libertades de su población, claramente. Y además, la población de Castillejos sufrimos de alguna manera. Las personas que entendemos español, independientemente de que vivamos o no en España, sentimos claramente una discriminación por parte de España, por la prensa española, porque está hablando como si no fuera una cuestión bilateral.
P.- Hasta tu mayoría de edad pasaste por siete centros de acogida en España. ¿Cómo se vive en esos centros y cómo está enfrentando España esta realidad migratoria?
R.- El tema de los menores que llegan solos es un reto que hay actualmente tanto para Marruecos como para España. ¿Por qué? Porque no se justifica diciendo que es una crisis o un fenómeno, sino diciendo que es una realidad de los menores que llegamos, y faltaría mucho por mejorar el sistema de acogida porque básicamente la respuesta que se da está relacionada con el control migratorio y el aislamiento que sufrimos cuando llegamos siendo menores de África. Actualmente, ¿en qué se ha convertido el sistema de protección español? Pues se ha convertido en un doble sistema. Hay un sistema paralelo que atiende discriminadamente a una población de menores dependiendo de su origen. Y eso es claramente evidente, no es una exageración. No es todo malo, yo personalmente he estado temporalmente en alguna de las residencias donde he convivido con menores nacionales. Y yo digo que esto es lo suyo.
Por lo general, cuando llegas siendo menor de edad, siendo marroquí, magrebí o subsahariano, [las administraciones] externalizan el trabajo con menores extranjeros no acompañados, la mayoría de las veces a terceras empresas que se encargan de cuidar a estos menores con muchos recortes... Entonces, la respuesta que se da a los menores no es buena. Actualmente la Península no la podemos comparar con Canarias, porque en Canarias sí que es una respuesta infrahumana y es una respuesta que no se acerca a respetar la dignidad humana muchas veces, pero en la Península sí que hay una respuesta. Pero hay que reforzar en ciertos temas, en temas educativos, que están por mejorar.
Yo no lo niego todo. Parte de nuestro trabajo es mediar, es colaborar también con las administraciones, y reconocemos cuando se hace bien. Y siempre, siempre, siempre, nosotros lo que reivindicamos es que se atienda a estos menores con el enfoque de Derechos Humanos. Muchas veces sí tenemos evidencias y tenemos muchos casos, incluso tenemos sentencias y denuncias de algunas entidades privadas que maltratan. No estamos hablando por hablar.
P.- Unos años después, en Madrid, fundas la Asociación EXMENAS coincidiendo con las elecciones del 2019. ¿Cuáles fueron los motivos y cómo concebiste el proyecto?
R.- El motivo principal es porque somos y nos sentimos parte de la sociedad española. Vivimos en los barrios y de alguna manera nos preocupamos de que cierto discurso no se quede solamente en el telediario o en los artículos, sino que básicamente lo tengamos en nuestros portales, en nuestros supermercados o en nuestros servicios públicos, que de alguna manera estos espacios se contaminan de este discurso que criminaliza y difunde el odio gratuitamente sin fundamentos y sin ningún sentido. Entonces, por eso estuvimos en una situación tan tóxica, tan alarmante. De repente fuimos el foco de atención pero en un sentido negativo, siendo criminalizados.
Nos identificamos con este colectivo y nos identificamos también como jóvenes migrantes. Y trabajamos en cómo dar también alternativas, nuestro trabajo no es solo prevenir estos discursos en nuestras sociedades, en nuestros espacios comunitarios o en los espacios públicos, sino también colaborar codo con codo y reforzar los tejidos sociales y los tejidos comunitarios. Y ahí hemos insistido.
También vimos que se perdía el foco principal, que son las personas vulnerables que necesitan ayuda, mientras estamos discutiendo quién está atendiendo realmente a estas personas. Entonces tomamos esta iniciativa para dar la mejor respuesta y hemos ido mejorando, desde el acompañamiento entre iguales, para ser referentes positivos y servir de mediadores voluntariamente en todo momento, así como para aliviar un poco las trabas y las complicaciones del camino migratorio.
P.- Cómo realizáis este trabajo? ¿A qué grupo ayudáis y cómo lo hacéis?
R.- Nosotros principalmente atendemos a chavales extutelados que han sido menores de edad y están saliendo de los centros de menores. Y también vamos a los sitios donde nos invitan para dar charlas y para participar en algunas actividades vecinales o en las universidades. Ese es un eje, el de la concienciación de la población para prevenir estos problemas de la convivencia, que nos olvidamos que lo que afecta más a la convivencia es el racismo, no es la persona migrante, desde luego.
Nosotros actualmente no tenemos recursos propios, sino que aprovechamos que conocemos y que tenemos una red de colaboradores y de entidades, no solo en Madrid sino en toda España, incluso también algunas administraciones e incluso a veces llegamos a colaborar con la policía. Por ejemplo, aquí en Madrid con la Unidad de la Diversidad, que es de la policía municipal, tienen una unidad específica para estos temas. O acompañamos a jóvenes y chavales que se han visto en situaciones de discriminación, pero principalmente acompañamos a los chavales que salen de otra comunidad y llegan a Madrid o llegan a otro sitio y nos contactan, especialmente por redes, para orientarlos o derivarlos a otros recursos que conocemos.
Y si no, pues estamos activamente creando espacios, estamos ahí trabajando en nuestros proyectos propios. Por ejemplo, en ofrecer herramientas que vemos que pueden mejorar la autoestima, mejorar las habilidades sociales o competencias en diversos temas como el lingüístico o el digital... Y damos también algunos pequeños talleres aquí en Madrid. Luego también participamos en otros espacios donde se tratan estos temas como el activismo, o la defensa de los derechos de la infancia, un poco de todo. Y el acompañamiento y asesoramiento, especialmente en temas de formación, en jurídico, en documentación y en todo lo similar a ello.
P.- En una reciente nota de prensa denunciasteis junto a otras entidades vulneraciones de derechos contra los jóvenes que querían cruzar la frontera de Ceuta el 15 de septiembre. Además, en virtud de un acuerdo bilateral con el vecino país, España practica devoluciones en caliente a personas marroquíes. ¿Cómo crees que deberían garantizarse de una mejor manera los derechos de las personas que emigran a España de manera irregular?
R.- Yo, principalmente, puedo hablar de lo que nos corresponde a las personas o a las sociedades vecinas. Y además, el caso de Ceuta, por ejemplo, es un caso especial, no tiene que ver con la Península, porque sí que somos vecinos y nos preocupa por igual. Compartimos un montón de familiares. Yo creo que, si no me equivoco, casi el 80% de Castillejos tiene familiares en Ceuta.
Y además es una población que está preocupada, que está reivindicando y está esperando cambios para no tener que presenciar que sus jóvenes están tirándose al mar y perdiendo la vida. Hay mucho riesgo y hay gente que sale muerta y eso también nos duele y nos compromete. Y estamos ahí. Yo personalmente no puedo entrar porque no sé las competencias. Desde luego, no hay transparencia y no hay ninguna... Yo personalmente no veo que haya una línea clara de cómo están encaminados los gobiernos, en qué consisten realmente las cooperaciones.
Sí que presenciamos las vulneraciones de derechos, pero por eso digo que no es mi competencia decir cuáles son las soluciones, porque ni hemos llegado a la información. Tanto a la población de Castillejos como a la de Ceuta les falta información, debe reivindicar esa información, y estamos ahí para ver realmente si es una cooperación en condiciones de que esté bien o es una cooperación que vulnera y debe ser criticada. Y esto es bajo crítica personal de cada persona, pero luego es competencia de ambos estados, sin entrar si está bien o mal la gestión actual que se está produciendo.
Es competencia de ellos, garantizar y ver otras formas de gestionar, o realmente invertir en cosas que puedan solucionar, por ejemplo, la pobreza, la falta de oportunidades... Eso ya son cuestiones políticas puras y yo creo que debemos de enfocarnos en humanizar nuestras sociedades, no convertirlo todo en análisis, en debates políticos que ni siquiera muchas veces entendemos o no compartimos los objetivos. Sí que sabemos que compartimos sangre, compartimos vecindad, compartimos... Entonces tenemos que fortalecer y quedarnos con nuestra humanidad, que está en peligro básicamente.
P.- La Iniciativa Legislativa Popular de la Plataforma Regularización Ya, destinada a regularizar la situación administrativa de medio millón de personas migrantes, aún continúa con su vía de tramitación en el Congreso. Creo que participasteis en la recogida de firmas. ¿Crees que puede llegar a aprobarse?
R.- Sí, nosotros activamente apoyamos la iniciativa y hemos sido de los colectivos que han estado presente en la calle. Recogimos firmas con mucha ilusión y con mucho compromiso por nuestra parte, y por eso les damos apoyo y seguimos junto con las compañeras de muchas organizaciones.
Estamos ahí y esperamos que pronto se pueda encaminar, por lo menos ha arrancado de nuevo la iniciativa y se ha evitado por lo menos, yo creo que es un avance, que no se quede en un cajón y durara años. Yo espero por lo menos que se pueda debatir lo antes posible y seguir adelante. Eso es lo que esperamos.
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